Si bien es cierto que desde el siglo XIX, se han dado a concocer importantes teorías, descubrimientos e inventos que han repercutido en el modo de vida de los seres humanos, como los distintos medios de comunicación, el motor de combustión interna, la fisión nuclear y la teoría de la evolución, pocas veces podemos percibir los efectos del conocimiento científico en nuestra vida cotidiana.
Bertrand Russell en uno de sus ensayos publicados en el libro "Por qué no soy cristiano", señalaba la importante promesa de que tanto una buena educación científica como la aplicación de estos conocimientos repercutiría de manera positiva en la vida de todos.
La compleja realidad actual, también pone en riesgo perder lo que ya se ha ganado en educación.
Aunque debiera ser obvia la lista de beneficios de que la población reciba una educación integral, muchos sectores, entre ellos las altas esferas de la política, menosprecian la validez de una educación básica que abarque de manera general, todas las áreas del conocimiento. Cito un ejemplo, en los US recientemente un senador (o qué se yo) decía que siempre consideró a la Física como una pérdida de tiempo para él y para su profesor, pues el individuo solamente quería ser abogado (http://www.huffingtonpost.com/dr-jeffrey-h-toney/physics-a-waste-of-time_b_845184.html). Aquí en México, la opinión de un antiguo Secretario de Estado (el mismo que quiso correr al maestro de su hija por dejarle de tarea leer Aura de Carlos Fuentes si no me equivoco) considera la educación como algo inútil.
No sé si creer en alguna teoría de conspiración, pero lo que es cierto, es que parece haber un complot en contra de la educación pública, ejecutado a distintos niveles. Veamos cada uno de ellos:
1) Mala preparación de los docentes de primaria
2) Bajísimo sueldo para los profesores de cualquier nivel
3) Reformas educativas sin objetivos claros
4) Programas de estudio oficiales completamente desarticulados
5) Poder desmedido de las asociaciones ultra-derechistas y conservadoras protectoras de la moral
6) Terjiversación de los estudios hechos por organismos internacionales, como la OCDE, para desviar la opinión pública hacia "los pésimos maestros"
7) Desvío de recursos que debieran mejorar la infraestructura de las escuelas
... y un largo etcétera
Tal parece pues, que la educación está condenada por un plan maestro orquestrado por el orejón o alguien peor, sin embargo, dejando de lado las elucubraciones sin fundamento, es más fácil descubrir que las condiciones de la educación en México y en cualquier otro país están mal gracias a que cada quien está viendo para su propio beneficio. Esto tiene repercusiones graves, cuando se trata de un funcionario público, especialmente de alto rango pues las consecuencias se dan a largo plazo.
En otra entrada comento un poco sobre las reformas educativas.
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