Con
respecto a las fiestas patrias y (ya tan cercanas en tierra mexica) los héroes nacionales, lo que les
dicen en la escuela y de lo que atiborran en TV y muchas revistas,
tengo dos o tres cosillas que decir.
Primero,
no sé quién se ha esmerado mucho en desprestigiar a personajes como
Hidalgo y los Niños Héroes, como si hubieran sido sólo fulanos comunes y corrientes llenos de defectos o inventos de la ficción, mientras que a otros
los dejan intocables (Obregón, Díaz Ordaz, Calles).
La
nueva imagen del Padre de la Patria, es de un viejillo loco con
delirios de grandeza, promiscuo y sin vocación religiosa, que por
accidente se encuentra a la cabeza de un montón de indios
zarrapastrosos mata-gachupines. Hilarante. Si bien es cierto que no era
un genio militar, tampoco un estadista (a diferencia de Morelos), que
tampoco buscaba la Independencia de la Corona Española, sino sólo
de los virreyes, además que tuvo sus quereres, es ridículamente
falsa la imagen que venden el las telenovelas o la revista Quo: fue
un líder nato, consciente de su propia responsabilidad histórica
como caudillo militar, católico practicante y defensor de los
desposeídos.
![]() |
| El cura Hidalgo, en un mural de Diego Rivera |
Los
cadetes y jóvenes oficiales del Castillo de Chapultepec son de lo
más controversiales: que si no fueron 6; que si eran unos adultos
(ninguno era niño), holgazanes (hasta dicen que los mataron
dormidos); que qué ridículo sería aventarse envuelto o enredado en
la bandera y mil mamadas más. No sé si fueron 6, menos o más, pero
teniendo en cuenta que desde semanas atrás había un ejército
invasor asediando los fuertes desde Veracruz hasta la capital del
país, difícilmente se esperaría que hubiera habido soldados u
oficiales con experiencia en la escuela de cadetes, así que
lógicamente uno se espera que solamente los más jóvenes se hayan
quedado de guardia en el Castillo. Se dice que quien les llamó
"niños" fue un oficial de los EEUU, quien al ver sus
cadáveres, exclamó precisamente eso, son sólo niños, dado que la
mayoría no rebasaban los 20 años de edad (los modernos mexicanos
que a los 30 años siguen viviendo con sus papás no me pueden salir
con la jalada de que tienen derecho a opinar al respecto). Ningún
ejército del mundo puede conservar su honra si el enemigo captura su
bandera. Si el soldado o cadete que prefirió arriar la Enseña
Nacional y morir con ella antes de ser capturado se llamaba Agustín
Melgar, Juan Escutia o de algún otro modo, es ultrajante que siga
habiendo dudas o burlas sobre su valor y coraje. Negar su existencia
es aún peor.
![]() |
| Portada de los muchos videos en YouTube donde lejos de aclarar, difaman |
Ahora
que los mexicanos de pose (léase los que solamente en el estadio o
frente al televisor sienten orgullo por los tres colores de la
bandera), jamás van a cuestionar por qué un genocida cuya única
gracia fue ser balaceado desarmado mientras hacía campaña electoral
honra a la delegación San Angel con su nombre y a la ciudad
de su natal Sonora. Me refiero al Gral. Álvaro Obregón, porque
presidentes genocidas hemos tenido varios. No hace falta citar a
Hitler, Mussolini o Pinochet para dar ejemplos de dictadores
responsables del asesinato de miles de personas por motivos de raza,
sexo o ideología. Díaz Ordaz, Echeverría y el mismo Porfirio Díaz
tienen una deuda pendiente con los libros de historia.
![]() |
| Díaz rodeado de sus allegados... Curiosamente por ahí hay uno que se parece mucho a Obregón |
Aprovecho
para despotricar contra Obregón: fue un general que siempre buscó
su propia conveniniencia. Al lado de Porfirio Díaz ejecutó las
órdenes por él instruidas. Luego de la caída de Díaz, parece
haber adoptado el maderismo, para después enrolarse como
constitucionalista, pero las fotos de la época muestran una mirada
ladina y poco digna de confianza. Pero lo que más me causa
desagrado, fue su continua campaña de exterminio contra los yaquis
de Sonora, deseando quitarles sus tierras. Desde los periodos de Díaz
hasta su mandato, peleó contra ellos y aplicó la política de
deportaciones. La ciudad que hoy lleva su nombre, guarda el recuerdo
de su acérrimo rival: la calle principal lleva el nombre del indio
yaqui contra quien peleó, gracias a la gente, no a él. Esto es lo
que hace un dictador genocida. Finalmente, el monumento erigido en su
memoria en San Angel (lugar donde lo asesinaron), tiene las marcas de
impactos de bala, pues de verdad, cuenta todavía con muchos
detractores, y no olvidemos que fue sucedido por Plutarco Elías
Calles, otro de los odiados presidentes postrevolucionarios, padre
del PRI.
![]() |
| Obregón, de cerquita |
Así
que si no quieres ser un mexicanote de pacotilla, infórmate y conoce
un poco la historia de tu pais lo más lejos de la SEP y de Televisa
que puedas.
ACLARACIÓN: Las imágenes pueden tener derechos de autor, las uso sin fines de lucro



