miércoles, 29 de mayo de 2013

Demoliendo la herencia

El caso más reciente de negligencia en contra de la herencia cultural de la humanidad llegó imparable bajo la coraza de un bulldozer con el pretexto de construir una carretera. Cerca de la frontera entre Belice y México, las ruinas del complejo maya de Nohmul están siendo demolidas a pesar de la advertencia que establece el gobierno local referente a la protección de áreas arqueológicas. Cabe mencionar que estas ruinas fueron descubiertas apenas se iniciaron las obras de construcción, debido a que los terrenos pertenecen a un particular. El hecho es lamentable debido en primer lugar porque dado el tamaño de las construcciones y el área que parecen ocupar, Nohmul pudo ser el sitio arqueológico más importante del norte de Belice. El mapa de abajo señala solamente los sitios maya más conocidos de la zona, por lo que no presenta la localización de Nohmul (mapa obtenido de National Geographic publicado en 2007). Este desastrado hecho provoca las más diversas reacciones entre la gente: por un lado los arqueólogos sienten una gran preocupación y están indignados, como es de esperarse, pero el público que ha conocido la noticia ha respondido de maneras realmente sorprendentes. Baste leer los comentarios al final de la nota que presenta el diario The Guardian, entre los cuales hay gente que sencillamente acepta la destrucción como pago al progreso que prometen las obras civiles o una discusión sobre si el valor de ruinas antiguas interesa solamente a los académicos o al resto de la gente.

Aunque lo que The Guardian revela en su nota es alarmante, México es campeón en la destrucción de zonas arqueológicas, ya sea por ignorancia, negligencia o ambición comercial. Un reporte completo lo presentó Omar Granados en Animal Político (abajo el link), sobre las protestas de los académicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) frente a los actos de corrupción Tristemente, al menos en el caso mexicano, todo esto tuvo un antecedente cuando la ciudadanía permitió la construcción de un centro comercial de la cadena Walmart en la zona arqueológica de Teotihuacán o la construcción del centro Telmex y el edificio de Elektra en las inmediaciones de la pirámide de Cuicuilco al sur del DF. La gran mayoría de gente permaneció indiferente ante las consecuencias de estos hechos, gracias a la nada tendenciosa línea editorial de las televisoras mexicanas.

¿Por qué debe importarnos este tipo de acontecimientos? Una de las razones es porque la evidencia arqueológica forma parte de la herencia cultural que sobrevive de civilizaciones que ocuparon los territorios que reconocemos como nuestra nación. Cada uno de los sitios arqueológicos aporta datos insustituibles sobre la forma de vida y pensamiento de las culturas ancestrales. No es casualidad que la maya sea considerada una de las grandes civilizaciones que han pisado este planeta y seguramente todavía podemos aprender de ellos.

Aceptar con indiferencia este tipo de hechos sólo puede ser interpretado como una forma de desarraigo, de pérdida del sentido y en resumen, ignorancia. La derrama económica que proporciona un sitio arqueológico bien cuidado debiera ser valorado por los gobiernos, y como tal, las leyes deben ser más estrictas en cuanto a la protección del patrimonio cultural.
Es vergonzoso no hacer nada al respecto... ni siquiera indignarse.

http://www.guardian.co.uk/world/2013/may/14/mayan-pyramid-bulldozed-road-construction?CMP=twt_fd
http://www.animalpolitico.com/2012/08/docentes-del-inah-denuncian-a-su-director-por-danos-al-patrimonio-historico/#axzz2TtFnpMvz

domingo, 13 de enero de 2013

¿VIVIMOS EN UN NUEVO OSCURANTISMO?

La negación del conocimiento comprobable y sistemático como medio para entender el mundo interno y externo representa un gran riesgo para el tan prometido progreso de la humanidad. Los hombres y mujeres que han nacido y vivido desde el último cuarto del siglo XX nos hemos enfrentado a los desencantos del nuevo milenio y esto ha conducido a grupos enteros a refugiarse en promesas no menos vanas al abrigo de nuevas religiones y rituales que no pueden sino llamarse pseudo-científicos. La astrología, madre de la Astronomía moderna, ha retomado fuerza como apoyo en la vida de un gran número de personas. Lo mismo sucede con la cartomancia y las ofrendas a entidades nacidas de la fantasía, tales como elfos, ángeles y duendes. Una fuerte necesidad de creer (ciegamente) en algo o en alguien colma los templos de dianética y cienciología, así como el auge de guías espirituales que se revelan como lo que realmente son: seres ambiciosos ávidos de dinero. Durante los siglos posteriores a la caída del Imperio Romano, el poder político y religioso estuvo siendo peleado por distintos grupos, quienes a su vez llenaron al ser humano de ese entonces de miedo al castigo. Esos fueron los días de mayor esplendor de la iglesia católica como núcleo de poder y dominación, pues el papado estaba respaldado por potencias militares y económicas que mantuvieron el status quo por medio de una doctrina de miedo. La enseñanza de una doctrina y la administración de los sacramentos se convirtieron en pretexto para sojuzgar pueblos enteros, pues baste recordar cómo en un periodo relativamente corto de tiempo, naciones católicas como España, conquistaron a los imperios mexica e inca, entre otros. Cabe mencionar que desde esos días los conceptos de pecado, herejía y blasfemia tienen un sentido y un efecto especial en la enseñanza de los dogmas de fe. España fue incapaz de crecer económica y tecnológicamente a la par de naciones como Inglaterra y Francia en las cuales el control religioso fue perdiendo terreno. Esto ocurría hace siglos y sigue ocurriendo. Ya no hay un poder papal absoluto, ni tribunales del santo Oficio, hemos dejado atrás las persecuciones religiosas patrocinadas por el estado... creo que tenemos algunas ventajas, pero lamentablemente los individuos se sienten cada vez más aislados y desamparados. La falta de esperanza y de iniciativa conduce a las personas a buscar consuelo en quien les ofrezca más por el menor esfuerzo. ¿Quién diría que algún día conoceríamos la causa de muchas enfermedades? ¿Quién habría pensado en mecanismos de desagüe que evitaran inundaciones como las que se sufrían en la Media Luna durante los días del Diluvio?... Vivimos en una era de grandes beneficios y mejoras tecnológicas. El número de personas que se dedican a la Ciencia en el presente supera por mucho a quienes lo hicieron en décadas y siglos anteriores, y aún así la gente sigue acudiendo en masa a visitar a brujos y hechiceras para que le quiten su mala suerte. Esto representa un fracaso para la ciencia y peor aún para la humanidad. Personas como Isaac Newton, Galileo Galilei, Madame Curie y Luis Pasteur dedicaron sus vidas a resolver enigmas que atemorizaban a la gente. Yo no puedo imaginar a los hombres y mujeres de ciencia sino como auténticos héroes que buscaban el bien común. Independientemente de sus rasgos de personalidad particulares, ellos debieron pensar en la ciencia como una actividad noble.