viernes, 17 de junio de 2011

¿Ya leíste El mono desnudo?

Uno de los ensayos científicos más relevantes de la segunda mitad del s XX es sin duda "El mono desnudo" de Desmond Morris, pues se trata de un libro que influyó a toda una generación de biólogos y aficionados a las opiniones científicas controversiales.
Casi de la misma manera en que Freud influyó en el lenguaje cotidiano con sus traumas, interpretación de los sueños y el subconsciente, con Morris la idea del antepasado cazador ha sido ampliamente difundida.

la relevancia de la obra parte del análisis conductual del ser humano usando los mismos métodos con que se estudia el comportamiento de otros animales, en particular simios y monos. Este estudio de la conducta forma parte de los esfuerzos por enenter quiénes y por qué somos así. Sin embargo, el mayor error en El mono desnudo, es que pretende dar todas las respuestas y simplificar las explicaciones a una interpretación subjetiva que se vuelve pseudo-evolucionista y en el peor de los casos propagandística.

El acirto derivado de este error, es que aunque no tengamos las respuestas, la lectura de este libro nos hace plantear las preguntas de manera más acertada:
¿Qué nos hace humanos?
¿En qué nos parecemos a los otros animales y qué nos distingue de ellos?
¿están justificados nuestros actos individuales y/o colectivos.

No obstante, al terminar de leer pude apreciar que en verdad es un gran libro.
La presentación y los ods primeros capítulos me fueron difíciles de digerir, no por la rudeza del tono, sino por la sobre simplificación de conceptos en cuanto a evolución humana conciernen. Estas primeras páginas son demasiado reduccionistas al manejar una idea de evolución mal entendida como perfeccionamiento teleológico y por lo tanto, pseudo evolucionista. Por otro lado, los enunciados iniciales presentar esta obra como propaganda pro-yankee, con la idea, falseada, de que la cúspide de la evolución humana está en la sociedad norteamericana de los U.S.

Los capítulos posteriores me resultaron aleccionadores en su mayoría y hubo momentos en que percibí una cierta clarividencia del autor.
Pero el final, definitivamente fue contundente: me gustó la defensa del autor a su obra como una provocación, un insulto a toda la especie humana.
En su conjunto es una obra pesimista: los naked apes no somos más que animales y son nuestros impulsos biológicos grandes obstáculos para superar los problemas que conlleva aumentar en número.

Personalmente me queda un gusto extraño y complicado. No concuerdo con las teorías sociobiológicas como la expuesta por Morris. Sin embargo este gusto, aunque ajeno amí, no deja de ser rico