La respuesta a esta pregunta no es contundente. Parcialmente podemos decir que asistir a una escuela contribuye al futuro bienestar del alumno/estudiante/educando...
El pero está en que lo que realmente tiene valor, es recibir una educación de calidad, la cual forma parte de un proceso integral de desarrollo. Uno de los reportes más recientes publicados por Science (DOI: 10.1126/science.1203618) señala los beneficios a largo plazo de la implementación de programas de apoyo a niños pequeños durante sus primeros años de vida escolar. Estos programas estuvieron encaminados a definir los efectos a lo largo de la vida de los niños luego de haber recibido atención conjunta con sus padres y asesores en educación.
Aquéllos niños que formaron parte del programa, al llegar a la edad adulta (28 años en promedio para ellos), presentaban indicadores de una mejor calidad de vida, medida en acceso a servicios de salud, educación y por el contrario, ellos tuvieron menor incidencia en uso de drogas y menor probabilidad de problemas con la justicia. Estos resultados fueron contrastados con los observados en otro grupo de niños que recibieron solamente la educación estándar, es decir, sin el apoyo del programa.
Muchos otros trabajos habían sugerido el impacto en la calidad de vida que proporcionaba recibir educación, sin embargo este estudio destaca por la monumental cantidad de datos que tuvieron que ser analizados.
¿Podríamos extrapolar estos resultados a casos diferentes?
Desafortunadamente en México no se han realizado estudios similares, y lamentablemente las instituciones encargadas de dar el financiamiento para estos estudios no quieren comprometer recursos por periodos tan largos (en el caso del estudio citado, el periodo de observación fue de 25 años).
Sin embargo la conclusión más importante del estudio citado es resaltar la utilidad de estas estrategias de apoyo para la educación e insistir a los gobiernos continuar conos los programas de apoyo a la educación temprana. En México existen programas similares, que atienden a niños y padres para fomentar un adecuado desenvolvimiento social y mejorar las habilidades del lenguaje. Tristemente son pocos los padres de familia involucrados y el impacto ha sido bajo.
Con el compromiso de padres de familia y el apoyo económico y de infraestructura es posible transformar positivamente las vidas de seres humanos y de quienes los rodean.
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